El mundo nos presenta ciertos hechos a vivir, y depende de la personalidad de cada persona, es la forma cómo vive esa experiencia y cómo va aprendiendo de ella.
Es extraño como cambia la vida, como cambia la gente.
Un sentimiento arraigado desde la niñez, como una silla vacía, que con el paso del tiempo no pudo ser olvidado,quedando consignado en la memoria y en el subconsciente.
En el colegio de básica siempre fui una niña con un promedio de notas bastante bueno, al igual que en la media. Aquel promedio me sirvió para que cierta gente acudiera a mí para poder ayudarlos en sus notas. Yo no tenía una personalidad característica, sino que era mas bien tímida, recatada, sin hablar tanto. Por lo tanto, comenzar a ayudar a personas, lo que me ayudó a ser mas sociable. Sin embargo, las decepciones ocurrieron... la gente se acercaba a ti por interés de ayuda, la que considerabas "amigo", poco a poco se fue yendo esa palabra y aparecía en mí otro sentimiento... como el de una silla vacía.
Con el tiempo, fuí queriendo a personas y considerándolas, ya que no se mostraban igual que otras ante mí; pero al tiempo ellas y yo nos alejamos. Luego, este sentimiento volvía año tras año, pero conocí personas importantes a las que quiero y puedo decir que a pesar de todo estarán conmigo (sólo llegue a apreciarlas verdaderamente cuando terminó un ciclo de nuestras vidas y comenzaba otro). Luego conocí a más personas, de las cuales solo pocas están en mi corazón... los aconecimientos y sentimientos ante ellos fue diferente, lo que no escribiré en este momento.
He aquí donde pensé, el problema que he tenido es la desconfianza ante la gente, producido por el sentimiento de que esas personas están a tu lado sólo por un bien egoísta de ellos, y no porque disfruten tu compañía. Y cada vez, que ese sentimiento de la silla vacía, aparece es por diferentes causas, y una de las tantas es esta.
